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Manizales

‘La pública’ se respeta

Guerrilleros, farianos, comunistas, castrochavistas”. Desde hace varias semanas vengo escuchando a líderes políticos de este país hacer señalamientos a todo lo que no quiera acompañarlos en su intención de incendiar nuevamente este país. Y está claro: La ausencia de votos los desespera. Ahí está la violenta, torpe y sucia campaña de la Representante a la Cámara Margarita Restrepo poniéndole una mordaza con cinta industrial a Sergio Fajardo, Claudia López, Humberto de la Calle, y otros políticos que no coinciden con ella en sus argumentos. La Representante no encontró una manera más evidente de demostrar su talante antidemocrático: Al que no piense como yo, lo callo.

Pero mi reclamo no es para Margarita. Ella se enredó sola. Mi reclamo es para ese sector que ha encontrado como caballito de batalla a las universidades públicas para señalarlas, para acusarlas de cómplices, de comunistas, de apátridas, de todo lo que se les ocurra para invitarlas incluso, como lo hizo hace poco en Cali el excandidato a la Gobernación del Valle y ahora consagrado líder uribista Cristian Garcés a que hagan “menos política y más producción universitaria, recomendándole a la universidad desligarse de su papel reflexivo” ¡Qué desfachatez! ¡Respete!

Soy egresado de la Universidad del Valle, la universidad pública más grande del suroccidente colombiano. La misma que produce anualmente resultados valiosos en materia de investigación, la misma que tiene una escuela de ingeniería que ha aportado a la construcción de este país. La misma que tiene hoy a Cali siendo la ciudad que más cine produce en Colombia, gracias al impulso de su escuela de Comunicación Social y de sus egresados.  La misma de  David Rodríguez González, estudiante de Economía, que obtuvo hace poco el primer lugar de Concurso Nacional de Ponencias de Estudiantes de Economía, la misma de Jesús Antonio Bejarano, Sebastián Muñoz y Harold Erazo, estudiantes del programa de Matemáticas, quienes recientemente obtuvieron medallas de plata y bronce, respectivamente, en la Competición Internacional de Matemáticas para Estudiantes Universitarios en Bulgaria.  La misma de Nubia Muñoz y Pelayo Correa, dos de los médicos colombianos que más han aportado a la investigación para la prevención del cáncer de estómago y de cuello uterino en el mundo. Me podría quedar eternidades recordándoles la gran cantidad de aportes que la Universidad del Valle ha hecho y sigue haciéndole al país. Eso sin mencionar ni uno solo de los inmensos logros de la Nacional y de la de Antioquia.

Hace unos días, la compañía británitca Quacquarelli Symonds (QS) entregó el ranking de las mejores instituciones universitarias de Colombia: Entre las seis mejores del país, tres son públicas: La Nacional, la de Antioquia, y la del Valle.  No puede quedar, estimados, ninguna duda del nivel tan alto de producción científica y académica que hoy le entregan las universidades públicas al país. No puede permitirse que por el desespero electoral de unos cuantos, conviertan en blanco de dardos a ‘la pública’.

Ahora, recuerdo con entusiasmo las maravillosas charlas en las cafeterías de la universidad, analizando la situación política del país, la invitación a cine foros para reflexionar sobre las políticas económicas del Estado. Los llamados a paro de los estudiantes de medicina ante las reformas al sistema de salud, las convocatorias de los colectivos afros o indígenas para analizar las políticas agrarias, o incluso, las protestas simbólicas y otras absolutamente violentas (y por supuesto reprochables desde todo punto de vista) que terminaban en evacuaciones de todos los estudiantes. Ese estimado, es el país real, el de verdad, el que tenemos cuando vamos a la Colombia profunda y la universidad pública lo representa.

Quienes egresamos de ahí, no solo salimos convertidos en profesionales. Salimos transformados en ciudadanos críticos, reflexivos, dispuestos a no tragar entero. Y a manifestar nuestras inconformidades cada vez que sea necesario. Y eso no convierte a nadie ni en guerrillero ni en comunista.

Infortunadamente a un sector de este país, el de la Representante Margarita y su campaña sucia, el del ahora excandidato a la Gobernación Cristian Garcés que señala a las universidades públicas de politizadas y al de muchos otros, esas voces les incomodan, les molestan, les resultan inconcebibles, porque se alejan de su país sin matices, de su país excluyente. Quizá por eso es que las quieran callar.

Ronald Mayorga para Kienyke

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