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A subintendente le esperan mínimo 20 años por homicidio en Riosucio

Al menos 20 años de cárcel pagarán el subintendente de la Policía José Norbey Gutiérrez Pareja y el sicario Yony Leandro Castillo Echeverry, como autores intelectual y material, respectivamente, del asesinato de James Taba Franco, de 26 años, ocurrido el 16 de septiembre de 2016 en Riosucio.

En la noche del pasado miércoles, el Juzgado Penal del Circuito del municipio dictó sentido de fallo condenatorio por los delitos de homicidio simple, feminicidio simple tentado y porte ilegal de armas de fuego.

A Taba Franco lo atacó un sicario, a las 2:00 de la tarde, en el sector de Viña del Mar, reconocido porque allí se ubican varias fábricas de ropa interior y vestidos de baño. El fallecido laboraba en Caf & Laf. El hombre armado entró al local y buscó a su víctima. Le disparó en tres ocasiones en la cabeza y luego persiguió a la novia del occiso, Angie Tatiana Romero Salazar, de 19 años, a quien atacó en dos veces. Una bala dio en el brazo y la otra le rozó la espalda.

Castillo Echeverry escapó en una moto que lo esperaba.

Al joven lo trasladaron a Manizales y su familia decidió desconectarlo por la gravedad de su estado. Indicaron que no se metía con nadie, no le conocían enemigos y todos lo querían en Riosucio. A su corta edad, ya era empresario y la mano derecha de su madre en una fábrica de vestidos de baño.

Capturas

Tres meses después detuvieron al sicario en la Avenida Paralela, de Manizales. En la noche aprehendieron al subintendente de la Policía.

A los investigadores del CTI les advirtieron que el uniformado era peligroso, que debían usar chalecos antibalas y portar sus armas de dotación. En EL Cable lo detuvieron y en una requisa le encontraron un revólver con las marcas borradas y sin permiso de porte.

El CTI recuperó los proyectiles con los que impactaron al fallecido y a la herida, los cotejaron con el arma incautada al policía y dio positivo.

Angie Tatiana fue pareja del subintendente durante cinco años. En ese tiempo sufrió humillaciones y maltratos físicos. No siendo suficiente, amenazaba con asesinarla a ella y a su familia, si lo abandonaba.

Según relató la Fiscalía, en una ocasión la mantuvo encerrada durante cinco días en un apartamento en Chinchiná y hasta la obligó a abortar. Cuando la joven terminó la relación, el uniformado la siguió acosando, la hizo caer de una moto y le mandaba flores en señal de luto.

El policial contaba con antecedentes por violencia intrafamiliar, pues agredió a una hermana. Mientras prestó sus servicios en Aranzazu irrespetó al comandante de Policía y luego les dijo a unos compañeros: no me den un arma que ya maté a dos y no se me da nada asesinar a dos policías.

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