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El matoneo escolar es otra forma de violencia, la Red de Protección invita a papás, docentes y compañeros a trabajar unidos para contrarrestar el problema

El matoneo escolar es otra forma de violencia, la Red de Protección invita a papás, docentes y compañeros a trabajar unidos para contrarrestar el problema
El matoneo escolar es otra forma de violencia, la Red de Protección invita a papás, docentes y compañeros a trabajar unidos para contrarrestar el problema

La Red de Protección nforma cuatro de cada 10 niños creen que responder pasivamente ante las agresiones en el colegio no es una opción. Y la cifra aumenta a cinco cuando se trata de responder ante apodos desagradables, burlas o mentiras que se dicen sobre ellos. En el grado quinto un 37 por ciento de los estudiantes ya asegura haber sido víctima, mientras que un 22 por ciento confiesa haber asumido el rol de agresor en al menos una ocasión.

El conocido matoneo o bullying no es una simple agresión, sino que se trata de una serie de ataques que se repiten en el tiempo y, a veces, por años, genera que los menores perciban como inseguros sus colegios. Un 30 por ciento de los encuestados admiten que evitan pasar por algunos lugares del plantel y un 16 por ciento dejen de ir al colegio para evitar ser molestados. Esto amén de que hay niños que llegan al extremo de no ir al baño o no tomar refrigerio alguno en la cafetería por temor a ser agredidos.

El primer eslabón que debe activarse para estos casos es el monitoreo de los padres, que deben estar atentos a las señales de alerta. Si un niño pierde con frecuencia sus útiles, no tiene amigos, cambia de ánimo sin razón aparente o no quiere ir a clases, hay que empezar a indagar sobre qué puede estar ocurriendo. Responder pasivamente, alejándose de la situación, no es una salida. Y responder aplicando el viejo refrán de “ojo por ojo”, solo ayudará a perpetuar el círculo de la violencia. En el salón de clase, es el maestro quien debe involucrar a los demás.
Recomendaciones:
1. Tenga una buena comunicación con sus hijos y recuérdeles que no está bien que los maltraten. Tómelo en serio.

2. Cuente con una línea directa con el colegio y exija que en él se active el protocolo que establece la ley de convivencia escolar.

3. Implemente juegos de roles en la casa, que les permita desarrollar habilidades para responder de forma asertiva ante situaciones de agresión.

4. Si su hijo es victimario, no entre en la lógica de justificar la agresión, más bien oriéntelo a desarrollar empatía hacia la persona que está agrediendo.

5. Evite los castigos, los regaños y la lógica revanchista.

7. Si su hijo es víctima, evite hablar con los padres de los agresores, porque puede generar una reacción negativa. Acuda al colegio.
Si desea contar con información ayuda, el senador Armando Benedetti pone a su disposición la página www.reddeprotección.org allí usted puede informar sobre los casos se violencia en los colegios y se canalizará su información con expertos y autoridades que le ayudarán a resolver el problema. ¡Cuidemos de nuestros menores!