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lunes, noviembre 19, 2018
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Restricción en la frontera: solo 25 mil venezolanos lograron pasar a Colombia

Un grito recibe a los venezolanos que cruzan el Puente Internacional Simón Bolívar. “¡Compro cabello, compro cabello!”, repite una y otra vez un joven, también venezolano, que trabaja de este lado de la frontera.

Las mujeres venezolanas que llegan a Villa del Rosario, el primer municipio colombiano que se encuentran después de cruzar la frontera, llegan en busca de recursos; vender su pelo es una de las opciones que tienen para conseguirlos. Reciben, en promedio por pulgada de pelo, $20.000 pesos.

No es el único negocio. La mayoría de los trabajadores informales del lugar son nacidos en el país vecino. Venden llamadas a celular a $200 el minuto, cigarrillos a $500 la unidad, botellas de agua a $1000 o $2000.

Hay más, porque como dice el dicho, hecha la ley, hecha la trampa. Después de que se anunciaran que los controles para el ingreso a Colombia iban a ser más estrictos, se empezó a ofrecer el servicio, ilegal por supuesto, de tarjetas transitorias escaneadas con el nombre que el cliente refiera. “Los de la migración no se dan cuenta porque es mucha la gente que ingresa. Ellos solo miran el documento, miran que la persona se parezca a la que le está entregando el papel y ya, lo dejan seguir”, explica a El Espectador uno de los hombres que ofrece el servicio.

Es verdad que es mucha la gente que ingresa, sin embargo, ayer viernes 9 de febrero, durante el primer día de la puesta en marcha de las nuevas medidas, se registró un descenso significativo de venezolanos que ingresaron a Colombia.  Según uno de los funcionarios de Migración Colombia que trabaja en el paso fronterizo, ayer entraron al país 25.000 venezolanos. Antes de las restricciones, en promedio, entrababan 35 mil.

El pasado jueves 8 de febrero, el presidente Santos ordenó el traslado de 3 mil soldados y policías para reforzar la seguridad en la frontera. Hasta ahora, según dijo a El Espectador el coronel, Hermes Javier Barrera, comandante de la Policía de Cúcuta, han llegado 250 del interior del país, principalmente de Cali, Bogotá y Medellín.

Vale la pena recordar que la razón por la cual miles de venezolanos ingresan diariamente al país se debe a la crisis socioeconómica por la que atraviesa su nación: precios de los alimentos, falta de empleo, vivienda y educación, hacen parte de los motivos por los cuales intentan probar una mejor suerte en Colombia.

A los venezolanos que están llegando hay que decirles que pueden contar con una policía garante de sus derechos, no queremos avasallarlos, pero la idea es aumentar el control. Por ejemplo, ayer de índices de hurtos bajaron fue prácticamente a cero. Subió la percepción de seguridad. Son bienvenidos, pero estamos haciendo los controles”, explicó el alto oficial.

A lado y lado del puente Simón Bolívar, se ven militares fuertemente armados y agentes del Escuadrón Móvil Antidisturbios, ESMAD. No están en posición de defensa o ataque, pero están listos por si se complican las cosas.

A menos de 100 metros de donde habla Barrera, un hombre gordo, moreno y con gafas, grita órdenes y pita cada vez que alguien se sale de la fila o se intenta colar. Es el sargento Pettit de la Guardia Nacional Bolivariana, el suboficial que pone orden al otro lado de la frontera.

No acepta ser entrevistado, pero en un diálogo informal que tiene con El Espectador, dice que 50 hombres de la guardia venezolana están trabajando en el puente internacional.  Explica que el tránsito es libre, que los colombianos que quieran entrar a su país pueden hacerlo y que los controles que ejerce la migración del país vecino es “son un poquito más estrictos”. Asegura que su equipo tiene escáners y computadores para registrar los ingresos.

Aunque aún las autoridades no se atreven a calificar de “masiva” la llegada de venezolanos a Colombia, el presidente Juan Manuel Santos ya reconoció que la situación se desbordó. El Estado no estaba preparado para atender un fenómeno con estas características y el tema se convirtió en una problemática social. En un año, cerca de 600 mil venezolanos se han instalado en Colombia. La cifra va en aumento.

 “Nunca nos habíamos enfrentado con una situación así”, dijo Santos desde Cúcuta, a menos de 10 kilómetros de la convulsionada frontera. Aunque el fenómeno migratorio es visible en todas las ciudades de Colombia, en las zonas fronterizas la situación es más compleja.  Según las autoridades, ha aumentado la delincuencia, la indigencia y la prostitución.

Para hacer frente a la problemática de seguridad, Santos ordenó el traslado de cerca de 3000 uniformados a la frontera colombo – venezolana además, anunció la creación del Grupo Especial Migratorio (GEM) “que tendrá la responsabilidad de controlar el espacio público, vigilar el orden público, regularizar la prostitución, la protección de menores y controlar el contrabando”, explicó el mandatario. Este nuevo grupo estará conformado por funcionarios de la Policía, el ICBF y la DIAN.

Como Colombia no tiene experiencia en el manejo de estas crisis, se pidió la ayuda de la Organización de las Naciones Unidas, ONU, organismo con amplia experiencia en este tipo de situaciones.

Una de las primeras recomendaciones de la ONU, fue la creación de un centro de atención al migrante que tendrá, inicialmente, capacidad para atender a 2 mil personas. Martín Santiago, coordinador residente humanitario de la ONU en Colombia, explicó a El Espectador que el lugar tendrá un diseño modular y gradual para que pueda ser ampliado en caso de ser necesario.

“El objetivo es que en este lugar podamos cumplir con la respuesta a las personas que están en situación de vulnerabilidad y de esta forma hacer que la migración sea ordenada, legal y segura”.

 En este centro de atención al migrante, trabajarán articuladamente otros organismos de la ONU como ACNUR, ONICEF y ONU Mujeres.

El funcionario considera que uno de los retos principales es lograr una correcta “integración de los migrantes a las comunidades receptoras”. Para eso, dice, “es fundamental el trabajo con las autoridades locales y departamentales. También hay que tener en cuenta la capacidad que tiene, en este caso el Estado colombiano, para responder a los requerimientos”.

Fuente: elespectador.com

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