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El francés, el idioma del amor

Andrés Ramírez puso la vista en París desde que estaba estudiando Arquitectura en la Universidad Nacional de Colombia. Entonces, le hablaron de la ciudad luz como un lugar ideal para profundizar sus estudios en urbanismo, la especialidad que lo apasiona y le encanta. Lo que no sabía Andrés es la magnífica historia que iba a vivir gracias al francés, considerada la lengua del amor.

Caminando hacia sus sueños, Andrés conoció a su novia, Juliana Arango, una profesora de francés de la Academia de Idiomas Smart, quien lo invitó a iniciar su entrenamiento en el idioma del gran escritor Víctor Hugo y el inmortal filósofo Jean Paul Sartre. Juntos, coincidieron en el mismo objetivo: vivir en Francia. Reconocen que no fue fácil, pero su determinación les pudo más, tanto que les alcanzó para fortalecer su inesperada historia de amor. En las aulas de la Academia de Idiomas SMART, Andrés como alumno y Juliana como profesora, cultivaron un camino, que hoy se prolonga en la capital francesa.

“Inscribía clases en la sede y a veces coincidían nuestros horarios. Ella me animó a seguir estudiando porque en Smart siempre hay posibilidad de ajustar horarios de acuerdo al trabajo o al estudio, además los precios son muy asequibles”, comenta Andrés sobre su grata experiencia con Smart.

Una vez se sintió listo, Andrés emprendió su viaje a París tomado de la mano de Juliana. Reconoce que ella ha sido su gran apoyo, sobre todo al principio, pues admite que fue difícil la adaptación a un nuevo entorno y a un nuevo idioma.

“Yo sigo estudiando francés, pues casi todas las universidades aquí exigen el manejo de la lengua, sobre todo en la producción escrita. El proyecto es hacer mi master en la Escuela de Urbanismo de París, que es una de las mejores del mundo en este tema”, dice Andrés.

Este arquitecto bogotano de 26 años completa cinco meses en la capital francesa, viviendo una historia de amor y superación profesional, tiempo en el que ha valorado el aprendizaje de una segunda lengua como un aspecto vital para alcanzar sus metas.

“Cuando uno llega a un país pluricultural como Francia se da uno cuenta que muchos estudiantes de master manejan hasta cuatro lenguas frente a los estudiantes colombianos. Por eso es muy bueno estudiar una segunda o tercera lengua y buscar una buena academia como Smart, que tiene precios cómodos, horarios flexibles y profesores comprometidos”, agrega.

Ahora Andrés busca alcanzar un proyecto de maestría en la Escuela de Urbanismo Parisina, que es una de las mejores del mundo y Juliana fue admitida en la Universidad de París, conocida en el mundo como La Sorbona, donde se especializa en francés como segunda lengua.

Andrés y Juliana estudian y viven su amor en París, considerada por quienes la visitan como la ciudad más romántica del mundo. Y lo mejor de todo es que esa historia empezó aquí, en Smart.