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¿Colombia está en riesgo de quedarse sin agua como pasa en Ciudad del Cabo?

Si con el inicio del invierno en el hemisferio sur no llueve lo suficiente y no se vuelven a llenar los embalses que abastecen a la sudafricana Ciudad del Cabo, sus 4 millones de habitantes llegarán al tan temido “día cero”.

Ese día, las autoridades de la ciudad se verán obligadas a cerrar los grifos y este grupo de sudafricanos solo podrán suplir su necesidad por el líquido vital a través de los 200 camiones cisterna que surten a la ciudad y además en una cantidad limitada.

La intensa sequía que sufre esta urbe y que ya alcanza los tres años, llevó a las autoridades a establecer que cuando los embalses bajen a 13,5% de su capacidad cerrarían el suministro de agua. Inicialmente se pensaba que esa situación se daría en marzo, pero debido a las fuertes campañas de ahorro corrieron el día cero para el 9 de julio.

Obviamente influye el cambio climático, pero también la superpoblación urbana, pues este es el primer siglo en la historia de la humanidad en el que hay más personas viviendo en las ciudades que en el campo. Así mismo, la situación extrema que vive Ciudad del Cabo se convierte en una señal de alarma para el resto del planeta y para países como Colombia, que por su amplia oferta hídrica, gasta agua como si esta nunca se fuera a terminar.

Antes del inicio de la crisis en esta urbe sudafricana, la segunda más poblada de su país, sus habitantes usaban, según informaciones de prensa, entre 250 y 350 litros por persona día. Con el inicio de las restricciones bajaron a 87 litros y hoy ya van en 50 litros. En el día cero, los habitantes podrán llenar garrafas con un límite de 25 litros diarios. Una cantidad ínfima, pues sólo una ducha de 2 minutos consume 20 litros y se necesitan otros 5 para alimentarse.

Alto consumo

Datos de la agencia Efe indican que en España el consumo promedio por persona día de agua es de 132 litros, mientras en Colombia las cuentas del Ideam indican que son 1.082 litros por persona. Esto sin contar el agua que se usa para generar energía, lo que eleva el consumo per cápita a 2.000 litros.

No obstante, en el Ideam aclaran que el consumo de Colombia está 19% por debajo de los promedios de América del Sur.

Ómar Franco Director del Ideam

La escasez de agua no solo genera preocupaciones en términos de su importancia vital para los seres humanos, sino que se teme desencadene graves disturbios sociales (entre quienes no pueden acceder al preciado líquido, que generalmente son los más pobres) y brotes de enfermedades.

“Los desafíos de esta situación superan los que haya enfrentado cualquier otra ciudad importante del mundo desde la Segunda Guerra Mundial o el 11 de septiembre”, escribió Helen Zille, primera Ministra de la provincia de Western Cape, donde se encuentra Ciudad del Cabo, en una columna de enero anunciando que el día cero se había “movido del reino de la posibilidad al de la probabilidad”.

Para los analistas de Foreing Policy esta crisis es aún más grave en una ciudad caracterizada por una extrema desigualdad de ingresos. En Ciudad del Cabo una cuarta parte de los residentes viven en barrios pobres y los patrones de uso del agua están muy sesgados: el año pasado, los asentamientos marginales representaron menos de 4% del consumo de agua de toda esta urbe, mientras los suburbios opulentos, con jardines y piscinas, usaron casi 65%. Algo similar a lo que ocurre en este lado del planeta.

Otros en riesgo

Varias ciudades importantes enfrentan amenazas similares a las de Ciudad del Cabo a medida que crecen las poblaciones urbanas y las precipitaciones se vuelven menos predecibles. El Fenómeno de El Niño de 2015 llevó a fuertes recortes del suministro en Sao Pablo. Ese mismo año en Colombia se hizo una fuerte campaña de ahorro de energía por los bajos niveles de los embalses y urbes como Melbourne, en Australia, han establecido preventivamente metas de ahorro para evitar rebasar la capacidad de una planta de desalinización construida durante la llamada sequía del milenio de los años 2000.

Una investigación de las 500 ciudades más grandes del mundo –citada por la BBC– estimó que una de cada cuatro atraviesa una situación de “estrés de agua”, lo que, según la ONU, sucede cuando los suministros anuales descienden por debajo de 1.700 metros cúbicos por persona.

En el caso de Colombia, desde el Ideam dan un parte de tranquilidad, pues la oferta hídrica está entre las más altas del mundo y, por ello, consideran que los problemas de desabastecimiento se deben resolver manejando mejor la variabilidad climática, aprovechando el recurso hídrico subterráneo y reduciendo la contaminación en las cuencas, entre otras cosas.

Si bien el país está lejos de una situación como la sudafricana, no se puede bajar la guardia.

Fuente: dinero.com

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