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Carlos Mattos Barrero, vive en España y no está prófugo como muchos quieren hacer creer

Nosotros, el equipo de abogados de Carlos Mattos Barrero, en procura de desmentir y equilibrar la información que circula en internet y en las redes sociales, hemos creado este espacio que busca mostrar a la opinión pública la otra versión de los hechos, esa que no ha sido ponderada ni escuchada, esa que habla de un hombre que dedicó su vida a generar empresas, a trabajar por los colombianos y los españoles, países en los que creció profesionalmente y en los que sus obras dan cuenta de una historia que merece ser contada.

A Carlos Mattos Barrero no lo han juzgado, no ha sido vencido en juicio, no ha comparecido a dar su versión de los hechos y ya el imaginario social lo señala como culpable. Sin haberle oído en juicio, su nombre, su integridad y su prestigio y el de su familia han sido vilmente masacrados, como si se tratara de un asesino o un terrorista. Pues no, Carlos Mattos Barrero, no es ese monstruo en lo que lo quieren convertir.

Carlos Mattos Barrero es un padre amoroso, un ser humano especial, dotado de un talento increíble para crear valor, lo que lo ha hecho un gran empresario en España y en Colombia.

Vamos a estar atentos para utilizar todas las herramientas que la justicia española y la colombiana, proveen a sus ciudadanos para su defensa, porque en efecto, Carlos Mattos Barrero es ciudadano español, vive en España contrario a las versiones de algunos oportunistas mediáticos a los que les cuesta entender esa verdad de apuño, y quienes lo tildan de huido o de prófugo sin el más mínimo reato, con el afán de señalar y juzgar enconado en su corazón y sin conocer sus orígenes y su historia de arraigo en España. A ellos, también los desmentiremos en esta página.

No vamos a escatimar esfuerzo alguno en solicitar cordura y sensatez a quienes difamen su nombre.  No vamos a permitir que el vituperio, la calumnia y la injuria, destruyan a un ser humano y a su familia.

Abogados Defensores / Carlos Mattos Barrero

Mitos

Carlos Mattos junto a su familia

“Es un hombre frío y calculador” 

Esas palabras con las que normalmente lo definen en los medios, distan mucho del hombre amoroso y siempre presente para sus hijos, familiares y colaboradores.

“Siempre ha estado a  nuestro lado, siempre ayudando a los demás”, afirma su hermana Yolanda, “desde pequeño era introvertido y genial, y si era reservado en sus palabras, nunca lo fue para sacar adelante las ideas y apoyar a que cientos de sueños de sus familiares, amigos y colaboradores, se convirtieran en realidad”.

Y concluye, “No pueden convertirlo en una mala persona de la noche a la mañana y ensañarse contra un hombre que por esencia es bueno”. Durante su vida empresarial, Carlos Mattos se ha caracterizado por ser un hombre de carácter, franco, buen negociante y exigente con sus empleados.

“Recuerdo a Carlos como un jefe que sabía para dónde iba, qué iba a hacer y cómo lo iba a hacer. Velaba siempre por sus empleados, los considerada como sus hijos y a pesar de ser tantos en la compañía, se sabía el nombre de cada uno de ellos. Era un trabajador inalcanzable. Apasionado por Hyundai. No le gustaban las mentiras, le molestaba mucho. Su bondad se veía reflejada en nosotros, pues lo considerábamos como un padre”, afirma Pablo Salcedo Visbal, quien fue Vicepresidente de Hyundai en Colombia.

Carlos Mattos junto a su padre, José Bolívar Mattos Lacouture, uno de los agricultores y ganadores más importantes del Departamento del Cesar y su madre, Carmen Emilia Barrero Ávila.

“Su dinero viene de los carros”

El padre de Carlos Mattos, José Bolívar Mattos Lacouture fue un visionario agricultor y ganadero. El cultivo del algodón le permitió a Jose Bolívar darle la mejor educación a sus hijos. “Eran tiempos difíciles donde la violencia se ensañaba con el campo colombiano, pese a eso, fuimos privilegiados y nuestra educación nos permitió luego salir adelante” afirma uno de los hermanos Mattos.

El hecho de que los padres de Carlos Mattos le hubieran podido dar una excelente educación,matriculándolo en Lowell University al salir del bachillerato, para luego hacer un MBA en el Babson College dan crédito a una fortuna hecha a punta de estudio y dedicación. “No ha sido el azar sino la dedicación” afirma.

Para nadie es un secreto que desde muy pequeño, Carlos Mattos adquirió una enorme visión empesarial. Así lo confirma la señora María Teresa Arón de Bueno, habitante de Codazzi Cesar y quien conoce al empresario desde su infancia.

“Recuerdo que Carlos desde muy chiquito vendía telas de cortina, mochilas, rifas, huevos, paletas, cuadros, pollos y cuando yo le compraba las rifas me decía: lo que me gano es por mi esfuerzo y no por el dinero de mis papás. Ahí supe que sería un hombre íntegro, juicioso y muy estudioso”.

“Mattos no es ciudadano español”

Carlos Mattos es ciudadano español. Sus vínculos con España inician a finales del siglo pasado, cuando invierte en varios negocios que le permiten optar por la nacionalidad.

Desde entonces, ha afincado sus intereses en la península ibérica, integrándose a una sociedad que lo reconoce y en la que se desenvuelve en múltiples frentes, que van desde la industria de los medios de comunicación, pasando por la hotelería y el turismo, hasta la finca raíz.

Tanto Carlos, como sus hijos, ostentan el pasaporte comunitario, quienes estudiaron y se graduaron en España. De igual forma, ha apoyado diversas causas benéficas en dicho país y por su puesto, contribuido al acercamiento entre Colombia y España, a través de la vinculación de empresarios y líderes de ambos países.

 

Los primeros años

Carlos Mattos Barrero nació el 6 de noviembre de 1947 en Codazzi, ciudad del Departamento del Cesar, un importante centro en producción agroindustrial, agrícola y ganadero del país. La ciudad posee una ubicación estratégica que favorece su integración con los mercados regionales y los principales centros exportadores del país.

Carlos es hijo del señor José Bolívar Lacouture, un gran agricultor de la región y de la señora Carmen Emilia Barrero Ávila. El reconocido abogado Rodrigo López Barros, lo recuerda: “Conocí a Carlos Mattos cuando era bastante joven en la población de Codazzi , donde vivía con sus padres y hermanos, trabajadores insignes de fincas algodoneras y ganaderas, y ahí fue cuando el adolescente comenzó a interesarse por actividades económicas. Hice negocios de tierras con su señor padre, quien fue líder regional en aquellas actividades honestas”, aseguró.

Desde muy temprana edad, Carlos Mattos, mostró sus primeros pinos como negociante. A sus diez años y según cuenta su hermana, Yolanda, el pequeño Mattos aprendió la receta secreta de su abuela para preparar y vender en su barrio natal los famosos “Bolis”, unas barras de helado de fruta fresca que son muy conocidas en la costa caribe colombiana.

De igual forma, durante su paso por el Instituto Jorge Robledo de la ciudad de Medellín, sus hermanos y vecinos cuentan que al pasar sus vacaciones en Codazzi, el joven vendía desde bocadillo con queso, huevos, pollos, mochilas, rifas, hasta obras de arte. Mientras sus amigos pensaban en diversión, Carlos Mattos sacaba provecho de sus primeros negocios para generar sus propios ingresos y ayudar a su familia.

Pocos conocen la preparación académica de Carlos Mattos. Se graduó de bachiller en el Instituto Jorge Robledo, de la ciudad de Medellín, Colombia en el año 1969, y posteriormente continuó sus estudios en Lowell University, Massachusets en Estados Unidos, donde obtuvo el título de Ingeniero Industrial en el año de 1975. Luego ingresó al Babson College, en Boston, graduándose con un Master en Negocios (MBA). Años después volvería a la academia a la prestigiosa Universidad de Harvard en Boston, donde realizó un Master en OPM (Ownership-President-Management) en 1990.

Carlos Mattos tiene dos hijos y es un apasionado por su familia. Con un carácter reservado y buscando siempre mantener un perfil bajo, se preocupó por la disminución de la pobreza en Colombia y ayudó desde su filantropía a innumerables organizaciones sin fines de lucro en Colombia y en España.

Su experiencia profesional se centró en el sector automotriz donde fue ampliamente reconocido.

Hombre de fe
Mattos es un hombre de fe, “Católico , apostólico y romano” como se define. Contribuyó al patrimonio cultural colombiano con la restauración de la Catedral de Cartagena, que duró cuatro años. Igualmente, remodeló las Catedral de Barranquilla, construyó el Seminario Mayor de Valledupar, la iglesia de Codazzi, y la de Villa Nueva, Guajira. Ha colaborado con la Fundación Santa Fe de Bogotá, especialmente con la Unidad de Oncología Prostática con el Hospital San Vicente de Paul de Medellín y cientos  de Fundaciones que a lo largo de su vida han recibido su apoyo silencioso, pero efectivo. Durante su trayectoria ha sido reconocido por su trabajo con premios a la excelencia como el premio “Excelencia en liderazgo”, otorgado  por el Consejo Económico Interamericano el 27 de febrero de 2009 en Washington, USA, y ha sido reconocido por instituciones colombianas y españolas a lo largo de su exitosa carrera.

Hombre de familia

El amor de Carlos Mattos por sus hijos, por sus hermanos, por sus padres y por sus sobrinos ha sido inquebrantable. Es el líder de la familia. Es el que los corrige y los guía. Es quien ha luchado por brindarles educación y por brindar las herramientas necesarias para que sean ciudadanos de bien.

Hombre Visionario

Su perspicacia, tenacidad y disciplina desde muy niño, y su enorme olfato por los negocios, lo convirtieron en uno de los empresarios más reconocidos en Colombia. Su contribución desde el sector privado y público a mejorar el clima de los negocios en el país, se debe en gran parte a su liderazgo natural y a su visión global.

Ayudando a los demás

Fundación Santa Fé de Bogotá

En el año 2017, Carlos Mattos realizó un aporte sustancial al Instituto de Oncología Carlos Ardila Lülle, de la Fundación Santa Fé de Bogotá, uno de los hospitales más reconocidos del país. Esta donación permitió reforzar la infraestructura de la Unidad de Oncología y apoyar el tratamiento de miles de niños y adultos en Colombia.

Seminario Diocesano Juan Pablo II

Desde el año 1998, el señor Carlos Mattos Barrero, se ha vinculado al Seminario, dedicado a la formación de sacerdotes para la Diócesis de Valledupar.

En el año 2011, la Diócesis de Valledupar condecoró al empresario por sus aportes a la construcción y mantenimiento del Seminario Diocesano Juan Pablo II. El Monseñor Oscar José Vélez Isaza, Obispo de Valledupar, hizo un elogio de la labor de Carlos Mattos Barrero a favor del Seminario y de la Diócesis de Valledupar.

Mattos contribuyó a la construcción de la nueva sede, necesaria para acoger a los seminaristas que llegan cada año. La donación de vehículos y donaciones significativas en dinero a lo largo de los años fueron decisivos para llevar adelante esta obra eclesial.

Restauración de la catedral Santa Catalina de Alejandría

Carlos Mattos siempre ha estado vinculado con la ciudad de Cartagena, y esa vinculación es mucho más profunda de lo que aparece en los medios, no sólo como inversionista y emprendedor. Cartagena ha sido el punto de partida para negocios entre empresas españolas y colombianas.  Como parte de su labor filantrópica contribuyó con más de 1.300 millones de pesos a la restauración de la Catedral de Cartagena por espacio de cuatro años, uno de los tesoros arquitectónicos más preciados para la ciudad, y el patrimonio de la humanidad. La restauración, cuya nave central estaba en tan mal estado que tenía más del 90 % de la madera podrida, logró hacerse en menos de un mes (antes de la visita del Papa Francisco).

“La virtud que más me ha impresionado ha sido la bondad de tu corazón, que siempre está abierta a socorrer al necesitado”

— Fabio de Jesús Sepúlveda Cardona, Presbítero Arquidiócesis de Bogotá.

 

 

Parroquia de la Divina Pastora

En memoria de su señora madre Carmen Barrero de Mattos, Carlos Mattos, contribuyó decisivamente a la reconstrucción de este templo en el año 2006, en la ciudad de Codazzi Cesar.

 

 

Universidad del César, valledupar

La universidad cuenta con un edificio dotado de todas las herramientas posibles, gracias a la enorme contribución del empresario en la educación. Las donaciones silenciosas de Carlos Mattos a los centros educativos en Colombia, sobrepasan los 15 mil millones de pesos. Siempre ha sido consciente de la necesidad de apoyar la educación para que las personas de menos recursos puedan tener una educación de calidad.” Nunca ha hecho ruido con sus ayudas. Carlos siempre se ha mantenido alejado de los corrillos que lo adulan. Tal vez ha debido ponerle más bombo a sus ayudas. Así la gente no lo vería como lo ven ahora, y reconocería su aporte. No sólo las 4.000 familias que vivían con buenos salarios y todas las seguridades que el empleo legítimo produce en Colombia, sino aquellos que lo señalan desacreditándolo por completo, sin reconocer un ápice de su contribución al bienestar social de esos 200.000 compatriotas que se beneficiaron de sus negocios”, afirma Yolanda Mattos.