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11 mil millones se han invertido en el desminado humanitario de Caldas

La Gobernación de Caldas informó que el municipio que más inversión ha tenido en desminado ha sido Samaná con un valor de 7 mil 600 millones de pesos. Gracias a esto, a la fecha 160 veredas de esa localidad, de las 162 que tiene, están libres de minas.

El Congal, que está entre las veredas que más sufrieron los estragos de la guerra, hoy cuenta con un desminado de un 99,99%, lo que garantiza tranquilidad, orden y seguridad para esta comunidad.

“Contar con 160 veredas desminadas permite que la gente se movilice tranquilamente por todo su territorio. Además, que exista seguridad, lo cual ha permitido que la institucionalidad y el Estado estén presentes para hacer inversiones importantes y cuantiosas, como la construcción de vías. Entre las que está el trayecto entre Victoria y Samaná, además de la construcción de placas huellas, escuelas, hospitales, colegios. Así, el Estado, que estuvo ausente en el pasado, hoy garantiza el desarrollo y la calidad de vida de la comunidad”, explicó Carlos Alberto Piedrahita, secretario de Gobierno de Caldas.

Actualmente, el Batallón de Ingenieros de Desminado Humanitario N°3 se encuentra en desarrollo de esta metodología en Aguadas, Marulanda y Riosucio.

Las operaciones de desminado humanitario se priorizan teniendo en cuenta la cantidad de población afectada, retorno de población desplazada, programas de restitución de tierras, proyectos productivos, proyectos de infraestructura, entre otros factores. 

En Pensilvania también avanza la labor, Allí se han invertido 3 mil 600 millones de pesos y a la fecha ese municipio cuenta con 77 veredas libres de sospechas de minas antipersonal. Hasta ahora Caldas tiene cinco localidades declaradas libres de minas antipersonal por la ONU (Filadelfia, Risaralda, La Dorada, Supía, Salamina).

422 minas antipersonal se han destruido en Samaná desde el 2017. En total se han despejado 648 mil 204 metros cuadrados del municipio. En Samaná se llegó a sembrar más de 3 mil hectáreas de cultivos ilícitos, protegidos por la presencia de minas antipersonal, que evitaban la llegada de la fuerza pública a estas zonas.

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