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Gran Colombia Gold no pide intervención militar sino medidas contra la minería ilegal

medidas contra la minería

José Ignacio Noguera, vicepresidente de Gran Colombia Gold, negó que la compañía haya pedido una intervención militar sino medidas contra la minería ilegal.

Confía en que la formalización de la actividad y la estabilidad jurídica prevalezcan en la agenda de los compromisos adquiridos por el Gobierno de Iván Duque con el sector minero.

Su angustia por la ilegalidad en las minas de Marmato (Caldas) y Segovia (Antioquia) disminuye con los cambios sociales y ambientales impulsados por la compañía, como parte de la responsabilidad corporativa.

Extracción

– ¿Por qué querían intervención militar para remover los mineros ilegales en sus minas de Marmato (Caldas) y Segovia (Antioquia)?

Hay que aclarar que no fue una petición de intervención militar. Fue hecha con base en lo que establece la ley, se solicitó que tomará medidas para el cumplimiento de la legislación con la ejecución de los amparos administrativos por extracción ilegal de minerales. Esa actividad ha interrumpido los proyectos, como ocurrió el año pasado en la mina Villonza en Marmato, los mineros entraron en los niveles 13 y 14 y tocó sellarla para evitar riesgos. En esa zona se concluyeron las operaciones, pero los mineros ilegales continúan allí.

Tenemos 230 amparos administrativos presentados en Marmato y ninguno se ha tramitado. Se puso el ejemplo de Buriticá (Antioquia) de Continental Gold, en la cual el Gobierno sí intervino, y no me parece equitativo que a otras empresas se les ampare.

– ¿Cuál es la posición de la compañía frente a la minería ilegal?

Respaldamos las políticas de formalización que adelanta el Ministerio de Minas y Energía. Nuestro plan es formalizar las minas que están en nuestros títulos, a través de subcontratos de formalización, hoy contamos con cuatro. Este modelo es una operación independiente donde se debe solicitar y gestionar el permiso, brindamos la asistencia técnica. Este proceso es autorizado por la Agencia Nacional de Minería, después de una inspección técnica y la supervisión del área.

– ¿ Cuál es el aporte social y económico de Gran Colombia Gold a la comunidad?

Nuestras políticas de buena ciudadanía no solo están orientadas a inversiones en dinero, sino al desarrollo de una cultura con relación al emprendimiento. Queremos que la comunidad termine de estudiar, que ejerza una carrera profesional y que adquiera habilidades de liderazgo. La empresa tiene siete iniciativas, la más importante es la cultura de la legalidad. Marmato por ser una zona tradicional, ha sufrido de la deserción escolar, el embarazo en adolescentes, la prostitución infantil, la utilización de explosivos ilegales, uso de cianuro en forma indiscriminada, la contaminación, la tala de bosques, la falta de pago de seguridad social a los empleados y carencia de seguridad laboral.

-¿Qué han hecho ustedes para solucionar esos problemas?

Ayudamos al tránsito de la informalidad a la legalidad. La segunda es apoyar la educación para el desarrollo, invirtiendo en la infraestructura educativa. Aportamos para la construcción del colegio de El Llano, que tiene cerca de 1.500 alumnos y en el hospital San Antonio. El presupuesto se fija el año anterior para ser ejecutado en el siguiente, dependiendo de la producción anual y de las necesidades que se detecten. En los últimos cuatro años hemos invertido al menos $4 mil millones. Para el 2019 se tienen presupuestado $300 millones.

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Las quejas

– ¿Como evitar los accidentes mineros?

Tenemos un departamento de seguridad industrial y de salud ocupacional que determina las acciones para evitar riesgos. No obstante, eso es un tema cultural: hay que cumplir la ley y tener los elementos de protección y las certificaciones para poder operar. Existen distintos programas de comunicación para que los trabajadores retornen sanos y salvos a sus casas, el autocuidado e incluso la protección hacia sus compañeros. El año pasado tuvimos incidentes, pero no fatalidades.

– Líderes sociales expresan preocupación por enfermedades respiratorias generadas por la actividad, ¿hay algún estudio sobre el impacto de la minería en Marmato?

Este problema es producto de la minería ilegal o informal que no cumple con las medidas de seguridad necesarias. Para entrar a una mina se requiere de unos sistemas de ventilación regulados por la ley. El 90% de las minas en el Cerro del Burro, que son informales, no cumplen normas, ni usan los elementos de protección adecuados, condiciones que producen problemas respiratorios. Para no caer en especulación, tendríamos que identificar en qué actividad se mueven. Hasta el momento no tenemos en el registro de alguna persona con estas enfermedades.

-La quebrada del Pantano es una de las más contaminadas. ¿Qué control tiene la zona para evitar el impacto ambiental?

Es de las más afectadas por los entables que procesan oro y no tienen licencia ambiental, ni son controlados por Corpocaldas. Gran Colombia Gold tiene sus propias regulaciones ambientales, pero la responsabilidad es de la autoridad ambiental, no de la compañía. Para controlar el proceso de lixiviados, que consiste en la separación del oro y la plata del mineral del cuarzo, se requiere del agua, sin embargo, este recurso hídrico se reutiliza y pasa por un sistema de filtración.

-Se sabe que uno de los proyectos contemplados era la explotación a cielo abierto, ¿ Qué piensan al respecto?

La empresa anterior manifestó ese deseo. Pero después de un análisis definimos que no. Las razones obedecieron a temas sociales y económicos. Nos tocaría reubicar la comunidad y adicionalmente las condiciones de la mina y el costo de la operación eran inviables. Se definió la expansión de la mina actual en forma subterránea hasta donde está el recurso, a unos 800 metros de profundidad.

Explotación lícita Vs. Medidas contra la minería ilegal

-¿Cuál fue el balance de producción de oro en estos últimos años en Marmato?

Hay un crecimiento muy estable. La operación de mina subterránea produjo 23 mil 447 onzas en el 2015, una producción similar a las 23 mil 450 onzas en el 2016. Durante el 2017 y 2018 la producción se mantuvo cerca de las 25 mil onzas anuales. En este primer trimestre vamos bien en el plano de producción, aspiramos a alcanzar las 26 mil onzas al cierre. Con respecto a Colombia, se espera entre 210 mil y 225 mil onzas. La idea es superar las 216 mil onzas del año pasado.

– ¿Cuánto producen las minas de Segovia y Antioquia?

Marmato es una mina muy antigua que tiene unos grados de concentración muy bajos. Se generan entre 2 y 2,5 gramos por tonelada, por esta razón hay que esforzarse más para producir. Mientras que los yacimientos de Segovia son más ricos, se obtienen alrededor de 15 gramos por tonelada. Trabajamos en la expansión de la mina subterránea y los resultados han sido favorables.

– ¿Se han cumplido las expectativas en ganancias?

La minería es un negocio de largo plazo. Nuestra inversión en los últimos dos años alcanza los 62 millones de dólares entre Marmato y Segovia y los recuperaremos cuando se cumpla el año 10 o 15. La competitividad del sector se concentra en la adopción tecnología para exploración, desarrollo y producción minera. El otro recurso fundamental es el capital humano. Personas, ingenieros de todas las disciplinas, técnicos mineros. Es necesaria una mano de obra educada y capacitada.

– ¿Cuánto aporta la minería a la economía nacional?

La empresa tiene en Marmato 1.500 empleados, de una población de 10 mil habitantes, es decir, generamos el 10% de empleo. De las 25 mil onzas de oro se pagan impuestos de regalías. Hay un tributo que se llama el impuesto al oro que se paga a la Alcaldía, y equivale al 6% de la producción. Además, con los contratos con los proveedores generamos empleos indirectos.

Metas de producción

Según Gran Colombia Gold, el país tiene unos proyectos, la mayoría concentrados en Antioquia, como el de Jericó y Buriticá. Están en proceso de desarrollo y podrían aumentar la producción del país, se habla de unas 200 o 300 mil onzas anuales. Todo depende de la realidad de esos proyectos, muchos de ellos no se concluyen por circunstancias ambientales, sociales y legislativas.

Trabas

“Algo preocupante en Colombia es la estabilidad jurídica y el hecho de que luego de entregar una concesión se presentan problemas vía tutela, o acciones populares, que evitan la ejecución de los proyectos. Esto es una industria de largo plazo con alta inversión en tecnología, por ello las empresas corren el riesgo frente a la inestabilidad que presenta”.

Fuente: La Patria