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El adiós de Iván Duque Gaviria

Este miércoles falleció a los 64 años, a quien muchos conocían con el alias de “Ernesto Báez”, Iván Duque Gaviria. Sin embargo, detrás de ese seudónimo se escondía un ‘ciudadano ejemplar’, quien siempre estuvo del lado de la verdad, hecho que muchos hoy se niegan a reconocer

¿Quién fue Iván Duque Gaviria?

Oriundo del municipio de Aguadas, Caldas, nació el 9 de mayo de 1955 y estudió Derecho en la Universidad de Caldas.

Este aguadeño, hizo parte del Partido Liberal e inició su carrera política como concejal de Puerto Boyacá y alcalde de La Merced en Caldas, luego trabajó como asesor de la Asociación Campesina de Ganaderos y Agricultores del Magdalena Medio (Acdegam), además de haber sido secretario del Gobierno de Boyacá y asesor del Gobernador del departamento.

Su paso bajo las normativas de la Ley de Justicia y Paz, hizo que el 24 de octubre de 2016 recupera su libertad, tras estar 9 años detenido en la cárcel antioqueña de Itagüí, donde no aceptó responsabilidad alguna en los hechos que lo vinculaban por supuestas relaciones ilegales con paramilitares, ya que, Duque Gaviria sólo era un ideológico, sin ninguna participación ni conocimiento de las acciones militares que se llevaron a cabo en el país.

“Tengamos presente a la masa anónima de colombianos que virtieron su sangre inocente en una guerra absurda. Pido perdón a la sociedad y a Dios por el daño enorme que hicimos”, expreso Duque Gaviria durante la reconciliación con Rodrigo Granda.

Su más reciente participación a favor de la legalidad, fue el pasado 15 de noviembre, cuando habría participado en un evento organizado por la Comisión de la Verdad.

Duque Gaviria, pieza clave de la parapolítica

Como una manera de reivindicarse, su declaración fue pieza fundamental para la Corte Suprema de Justicia en los fallos contra varios excongresistas de Caldas, Antioquia y Valle del Cauca, por tener alianzas con las AUC, así como también para la financiación de grupos de autodefensas en distintas regiones, como resultado del apoyo de empresarios.

Las acciones de Iván Duque Gaviria, quizás fueron mal interpretadas y juzgadas con el látigo más duro de la indiferencia, pero es válido recordar a quienes pese a sus errores están dispuestos a rectificar a favor del bien, pues es oportuno tener presente que equivocarse es de humanos y rectificar es de sabios.